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Contextualización de la Herrenéutica Hispana
Documento de Exposición - Fiel USA '07
Debo admitir que lo que más me ha motivado a escribir este documento ha sido la inquietud por impulsar una hermenéutica que sea hispana y que sea pentecostal. Al final del siglo XX y a principio del XXI, la iglesia pentecostal fue seriamente permeada por la influencia de teologías que reflejaban el contexto socio-cultural de su origen. En los Estados Unidos surgió en los 80s la teología de la fe y la prosperidad y otras corrientes que crearon ambientes de separación y división en las iglesias, las cuales se han extendido por muchos países. Los movimientos de avivamiento de los 80s y los 90s fueron muy preciosos cuando comenzaron, pero luego cometieron el error de atacar y despreciar radicalmente a las denominaciones y se desviaron de su naturaleza y visón original cuando condenaron sin miramiento a todo lo “establecido.” Eventualmente se auto proclamaron como “la última revelación de Dios,” y en vez de permanecer humildes y traer bendición a la iglesia organizada que estaba debilitada por su religiosidad histórica y estructural, la arremetieron contra ésta creando una separación peligrosa entre “éstos” y “aquellos.” Como resultado hoy existen grupos radicales que se acusan unos a otros, creando una división innecesaria en el cuerpo de Cristo. Es una lástima que esos líderes no hayan aprendido de las lecciones de la historia y que volvieran a caer en los mismos errores de previas generaciones.
El problema se dio cuando las nuevas corrientes atacaron sin misericordia a las iglesias y estructuras eclesiásticas establecidas y se presentaron con una actitud mesiánica, como si ellos fueran la “última gota de agua encontrada en el desierto.” Es más, algunos líderes de esos “movimientos nuevos,” hoy se han vuelto más dictadores y más recalcitrantes que los líderes a los que ellos han atacado en el pasado. Es más, han creado estructuras de poder asfixiantes reflejadas a través de dictaduras eclesiásticas o “pequeños reinos” impenetrables. En los últimos años se han vuelto defensivos y hasta han tenido que crear sus propios movimientos para poder tener una organización con la cual identificarse. Si se hace una revisión analítica, por ejemplo, al movimiento de apóstoles y profetas de la actualidad, uno se da cuenta que casi todos los que se han juntado ahí tienen características comunes. Una gran mayoría de ellos se rebelaron contra la autoridad, y además, en su actitud obligado a sus seguidores a creer que solamente ellos tienen la razón. Todos los demás están equivocados, menos ellos. Ellos son los únicos buenos y los únicos dueños de la verdad. Además, se han encargado de demonizar a las iglesias, instituciones y denominaciones históricas. En otros casos, las han acusado de “fariseas,” utilizando términos derogativos que no reflejan el fruto del amor de Dios en sus ataques. Con respecto a ellos, el apóstol Pablo sabiamente aconseja “…a éstos evita.”
Antes de ser mal interpretado, quiero aclarar que no estoy tratando de defender la tradición y la religiosidad de las organizaciones cristianas. Es más, la razón por la que hoy existen esos grupos radicales es por la terquedad de los sistemas denominacionales tradicionales de no dar lugar al cambio y a la innovación. Todo lo contrario, yo he sido muy crítico de los defectos y deficiencias de las denominaciones, particularmente las pentecostales, y la mía en particular. Lo que trato de presentar acá es la necesidad de una reflexión que sea justa y que aclare la verdad a la luz de un proceso hermenéutico que sea nuestro pero que refleje objetividad, justicia y verdad en su acción práctica. Estas condiciones acá planteadas demandan una reflexión seria y madura. Tiene que existir una hermenéutica que sea pentecostal y en este caso, que sea hispana. La interpretación de la Palabra y la aplicación práctica de ésta debe ser seguida por un proceso de reflexión que se enmarque dentro un método hermenéutico sólido—la integración de la acción dinámica de la Palabra, el Espíritu Santo y la Comunidad de Fe. De esa manera el intérprete nunca se perderá y tendrá un mensaje actualizado y válido para el contexto donde sirve.Miguel Alvarez
Supervisor Regional
Región Noreste Hispana
Iglesia de Dios
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