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1. La hermenéutica dentro del marco de la pentecostalidad de la iglesia hispana.
En los Estados Unidos, se necesita una hermenéutica que sea pentecostal e hispana. Al expresar ésto se me ocurre pensar que es necesario incluir esta tarea no sólo en eventos de reflexión, sino también en todos los procesos de formación teológica y académica, que apuntan hacia la formación de líderes; especialmente entre aquellos sectores de la iglesia que se muestran pujantes en la interpretación de la Palabra de Dios. Es obvio que la iglesia hispana, en los últimos años ha dado pasos serios en el crecimiento eclesiológico, teológico y pastoral; eso hace necesario que se establezca, intencionalmente, programas orientados hacia la interpretación y la reflexión que estimulen deliberadamente un ambiente donde se pueda y se permita dialogar sobre todo lo concerniente al mensaje y la revelación de Dios para el contexto actual.
En su identidad más estricta la pentecostalidad de la iglesia debe permear el ministerio, la pastoral, la erudición y la vida cristiana en pleno. Esta condición ofrece a la iglesia una perspectiva amplia que le permite identificar el plan de Dios para su pueblo; y hace que éste se deje capacitar, instruir, equipar y enseñar por el Espíritu Santo. De esa manera, los creyentes aprenden a operar en la perfecta voluntad de Dios en todo lo relacionado con el servicio de la iglesia. Al respecto Bernardo Campos ha definido a la Pentecostalidad de la iglesia como aquella experiencia universal que expresa el acontecimiento de Pentecostés en su calidad de principio ordenador de la vida de aquellos que se identifican con la experiencia pentecostal y, por ello mismo, construyen desde allí una identidad pentecostal. La pentecostalidad es observada como los principios y prácticas que se informan por el acontecimiento integral de Pentecostés. Es una experiencia universal elevada a la categoría de principio cuyas prácticas pentecostales permiten al creyente interpretar las concreciones históricas desde esa perspectiva teológica.
Mucho se ha dicho ya sobre el crecimiento de la iglesia hispana en los Estados Unidos. Pero ese crecimiento debe manejarse con cuidado para no perder de vista la realidad de la iglesia. La gran mayoría de nuestros miembros y líderes no poseen los recursos y las oportunidades necesarios para desarrollarse plenamente. Todavía existen brechas muy profundas en el plano eclesiológico, las cuales separan al conglomerado de la iglesia. El factor raza, idioma, género, capacidad económica y situación geográfica todavía pesan mucho en la interpretación y la aplicación de los principios de la fe a la vida de la iglesia. Este es un problema que seguirá manifestándose si no existe determinación e intencionalidad en la solución del mismo. Mientras esas diferencias intervengan especialmente en las decisiones administrativas, el mensaje del Espíritu Santo no será escuchado y se perderá la oportunidad de emprender un desarrollo verdaderamente integral. Es por eso que la demanda por una hermenéutica que interprete la Palabra a la luz del nuevo contexto socio-eclesial de esta generación, es indispensable.
1.1. El Papel de la Hermenéutica Pentecostal
Se necesita una hermenéutica que presente la verdad según lo revela de la Palabra en una sociedad compleja. Es imprescindible que el pueblo de Dios asuma el papel que le corresponde para presentar la verdad, en amor, sobre la voluntad de Dios para esta generación. Por otro lado, la iglesia es desafiada a presentar un mensaje redentivo, que ofrezca esperanza a un mundo postmoderno, influenciado por la xenofobia y el etnocentrismo. Debe ser un mensaje puro, y que sea activo en su papel profético y pastoral. Los males de la sociedad actual deben ser confrontados con los principios y valores de la Palabra.
Mucho se ha dicho sobre la condición post-cristiana de la sociedad estadounidense. Esa condición se debe más que todo a la decadencia de la iglesias históricas, reformadas y evangélicas. No obstante, el movimiento pentecostal surge ante esa situación como la opción que mantiene viva a la fe cristiana y la conduce hacia su destino integral en Dios. La interpretación de la Palabra a la luz de la hermenéutica y el método pentecostal ofrece no sólo una vida espiritual profunda, sino que también una condición de vida activa en todas las áreas que afectan a los seres humanos. En ese documento mi intención es afirmar que la hermenéutica pentecostal es capaz de transformar al individuo y a su universo debido a la eficacia generada por la integración de la Palabra, el Espíritu Santo y la comunidad de fe en plena acción.
1.2. Se necesita una hermenéutica alerta y participativa.
Por supuesto acá hay que tener cuidado de no caer en extremos o ser tendenciosos en la presentación del mensaje. La interpretación del contexto actual debe ser objetiva y apegada a los principios pentecostales. Sin embargo, ésto último no debe entenderse como un llamado a inhibirse del papel profético de la iglesia. Ser pentecostal es tener la mente del Espíritu Santo y el poder necesario para operar en cualquier contexto histórico conforme a la voluntad de Dios. Por lo tanto la condición de estar alerta con respecto a lo que pasa en el mundo y el elemento participativo se hacen necesarios especialmente para repeler los ataques contra los intereses del reino de Dios. En este caso, los elementos redentivos y transformadores generados por la práctica de la Palabra de Dios, capacitan a los creyentes para enfrentar al mal con la verdad y derrotarlo en la manifestación de Cristo, quien por medio del Espíritu Santo equipa a sus seguidores para transformar las condiciones del contexto donde sirven.
1.3. El papel de la reflexión dentro de un contexto multicultural
La disciplina de la reflexión en la iglesia es todavía una tarea descuidada en muchas de las congregaciones pentecostales. Por lo general, se ha difundido la idea de que dicha disciplina no es necesaria o que sólo aquellos denominados “teólogos” la pueden ejercer. Todo lo contrario, esta tarea debe ser promovida en las iglesias y se le debe abrir el espacio para que se produzca saludable y sólidamente. Esto generará congregaciones mucho más activas e influyentes que podrán permear todas las áreas de la vida en el contexto donde opera la iglesia.
Las marcas del evangelio, según se lee en la narrativa de Lucas, el Señor Jesucristo las establece afirmado que él mismo es el cumplimiento de ellas:
El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a
pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor
Luego entonces, la iglesia está llamada a servir a los pobres, al débil, al huérfano, la viuda, al refugiado y al extranjero. Las personas que están bajo estas condiciones de desventaja son el objetivo primario del poder redentor y transformador del evangelio.
Tales condiciones son notorias principalmente en las ciudades y en lugares con un alto contenido multicultural, donde abunda la opresión contra aquellos que están en posición de desventaja en relación al status quo.
Por supuesto, la reflexión en un contexto multicultural tiene que ser muy madura y muy objetiva, pues es necesario tomar en cuenta las diferencias múltiples y aquellas que son típicas de cada grupo, familia o persona. La multiculturalidad del contexto norteamericano puede ser un obstáculo o una oportunidad para la expansión de la iglesia, todo depende de la posición doctrinal o teológica y el propósito del intérprete de la Palabra de Dios.
1.4. El papel apologético de la hermenéutica pentecostal
En relación éste tema, me gusta mucho leer al apóstol Pablo cuando afirma que “las armas de nuestra milicia son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” En primer lugar, es necesario proclamar el propósito de Dios para este mundo y todos los que en él habitan. A través de Cristo Jesús, Dios tienen un plan redentivo que abarca a toda criatura y a toda la creación. Ese propósito incluye elementos claves como, la paz, prosperidad, salud y bienestar para toda la creación. En segundo lugar, también es necesario desenmascarar las artimañas del enemigo, cuyo objetivo es distorsionar, falsear y crear confusión. Esa obra de maldad acarrea consigo enfermedad, guerra, pobreza, inmoralidad y destrucción. Obviamente este mundo es el campo de batalla de una lucha de contrarios que demandan una decisión. Los hijos de Dios tienen que estar muy bien equipados para ofrecer la alternativa correcta a la confusión que existe en el contexto histórico. El poder pentecostal se manifiesta a través de dones espirituales que aclaran el camino y manifiestan la verdad y la voluntad de Dios para este mundo. Esto hace necesario que exista una capacidad apologética sólida que sea capaz de revelar la verdad y las obras de Dios y que desenmascare la falsedad y el propósito destructor de Satanás.
En la segunda parte de este documento trataré presentar una reflexión objetiva al problema de la inmigración del pueblo hispano en los Estados Unidos y trataré de ofrecer alternativas que ofrezcan soluciones viables. Este es in intento por ejemplificar la tarea práctica de una hermenéutica pentecostal hispana que pueda entender el problema y atacarlo de manera objetiva, manteniendo en mente los principios y valores del evangelio.
2. Reflexión sobre el problema migratorio en los Estados Unidos
Desde los 1980´s hasta la fecha, el problema migratorio ha surgido en los Estados Unidos como uno de los temas más controversiales en la nación. Fue a causa de las cifras estimadas de los últimos censos de población del U.S. Census Bureau, que empezaron a surgir reacciones controversiales en contra de los inmigrantes nuevos, particularmente contra los hispanos. Estos hoy son el grupo minoritario más grande en la población del país y la reacción natural de los inmigrantes antiguos es de rechazo contra los inmigrantes nuevos. Obviamente el problema se agudiza cuando se incluye el prejuicio racial, social, cultural y lingüístico; y se agrava cuado la iglesia ignora el problema o se rehúsa a enfrentarlo. Esto último es delicado porque la iglesia evangélica y la pentecostal, en particular, ha guardado un silencio significativo y peligroso en relación al problema migratorio. Algunos han comenzado a observar con sospecha esa conducta de omisión o silencio deliberado, mientras muchas personas sufren el ataque racial, discriminatorio y opresivo del sistema migratorio oficial. En realidad no hay ninguna excusa que sea válida; la iglesia debe reflexionar y actuar objetivamente en todo lo referente a este tipo de circunstancias, o de lo contrario, ésta perderá su sentido de misión.
2.1. El muro en la frontera sur
Recientemente, en algún sector muy poderoso y de mucha influencia en el gobierno y la sociedad norteamericana, se gestó la idea de crear la necesidad de construir un muro en la frontera con México, con el fin de impedir el flujo de inmigrantes ilegales a los Estados Unidos. Esta idea ha cobrado fuerza a medida que crece la fobia norteamericana hacia los extranjeros, ya sean éstos legales o ilegales. De hecho, la situación se ha agudizado al continuar la “guerra contra el terrorismo,” la cual persigue a un enemigo sin rostro, el cual crea un sentimiento de inseguridad en el ciudadano común; haciendo que éste eventualmente se torne contra toda persona que parezca extraña, ya sea asiática, africana, árabe o hispana. Desafortunadamente, esta coyuntura ha afectado más a aquel sector de la comunidad hispana que es la que realmente se encuentra en posición de desventaja en sus derechos migratorios, los cuales por su condición de indocumentados no se pueden defender. Estos son los que necesitan la mano amiga, que al salir del servicio de la iglesia les muestre el verdadero amor de Dios a otros que también son seres humanos y que tienen derecho a la vida como personas normales.
Pero por otro lado, la influenza de personajes, tales como Lou Dobbs, de la cadena CNN, se encargan cada día de instigar en toda la nación un marcado sentimiento anti-extranjero, especialmente anti-hispano, muy peligroso. El señor Dobbs continúa insistiendo día tras día, y de muchas maneras, en la creación de un ambiente anti-extranjero y particularmente anti-hispano, que eventualmente justifique la construcción del susodicho, “muro de la vergüenza.” Curiosamente, en los países latinoamericanos ese es el adjetivo con que se califica a ese muro que con tanta vehemencia trata de impulsar el señor Dobbs y otros que piensan como él. Estos personajes son los que manejan los medios de comunicación y hacen que hasta los hijos de Dios caigan en la trampa de sus mensajes discriminantes y racistas.
2.2. La polarización del continente americano. Desafortunadamente las diferencias entre el norte y el sur continúan manifestándose en las culturas y realidades socio-económicas de ambos contextos. La situación es preocupante y es necesario orar específicamente por la intervención de Dios para romper la polarización del continente. Para añadir más elementos significativos, en la mayoría de los países latinoamericanos se ha electo en los últimos años a gobiernos de corte socialista, indigenista y nacionalista. Lo que equivale a decir, que políticamente Latinoamérica se tornado hacia la izquierda, mientras que el gobierno de la unión americana ha virado más hacia la derecha. Esto ha creado una tensión política peligrosa políticamente y en el aspecto espiritual crea un conflicto teológico, el cual puede agravarse con cualquier imprudencia cometida por una de las partes involucradas. Por el momento la retórica de algunos gobernantes latinoamericanos es independentista, indigenista y nacionalista. Por supuesto, ese discurso es afectado por la realidad socioeconómica del contexto de cada país. Mientras que en la unión americana hay una indiferencia muy significativa hacia lo que pasa en América Latina. ¡Pase lo que pase o se diga lo que se diga, no les importa!
El problema se agudiza cuando la iglesia adopta la misma actitud y entra en un estado de insensibilidad hacia las necesidades de los pobres, los oprimidos y los débiles. Esta condición aparta a la iglesia de su misión y la convierte en una institución religiosa, nada más. Por lo expresado anteriormente, es imprescindible emprender un proceso de diálogo y reflexión donde todas las voces implicadas puedan ser escuchadas y donde se tomen decisiones consensuadas, basadas en la justicia y el amor de Dios. Entonces, como muy bien apunta Samuel Escobar, estamos haciendo referencia a “una hermenéutica que cobra sentido en el contexto de la realidad y que se aleja de abstracciones teológicas que sólo alimentan el intelecto y que alejan al teólogo de la realidad de su universo.”
2.3. El contexto teológico. Lo expresado anteriormente desafía a los hijos de Dios a pensar en la necesidad de la reconciliación. Obviamente no se puede vivir el evangelio a plenitud si algunos de los miembros del cuerpo se excluyen mutuamente o no se respetan debidamente. También hay peligro cuando un miembro se vuelve indiferente ante la realidad del otro o cuando uno acusa al otro, sin brindarle la oportunidad para la reflexión, el arrepentimiento, el perdón y la restauración. En este momento la respuesta idónea para el “muro de la vergüenza” la tiene la iglesia. Esta es la llamada a desafiar a todos sus miembros a practicar una vida espiritual que sea compatible con los enunciados del evangelio. Además, la iglesia debe confrontar los poderes del mundo cuando éstos se convierten en instrumentos del mal. La agresión, el menosprecio, la indiferencia o la acusación, sólo sirven para contrarrestar la eficacia del evangelio.
Curiosamente, ninguna de las denominaciones cristianas, excepto la iglesia Católica, se han expresado en contra de las injusticias de este proceso anti-inmigrante. Eso deja pendientes muchas preguntas y temas sin resolver entre los creyentes que forman parte del cristianismo en norteamérica. El hecho que un líder pentecostal tenga que reconocer esta actitud positiva en la iglesia católica romana, puede parecer paradójico, pues se supone que son los pentecostales los que deberían estar haciendo eso, sin embargo, es todo lo opuesto, y ésto lejos de parecer un asunto insignificante, hay que tomarlo con seriedad pues tiene implicaciones hermenéuticas serias. Obviamente el pentecostalismo norteamericano se está acomodando a los valores éticos, sociales y políticos determinados por la corrientes ideológicas que predominan en el contexto.
2.4. El elemento redentivo del pueblo de Dios. El problema al “muro de la vergüenza” sólo podrá resolverse cuando los diferentes pueblos del continente aprendan a vivir o a coexistir pacíficamente. Cuando los pueblos reconozcan el señorío de Cristo y le permitan a él gobernar en todos los asuntos humanos. El aspecto redentivo del evangelio se podrá manifestar a través de la obediencia a la Palabra de Dios. Para lograr ésto, la práctica del amor, el perdón y la justicia son indispensables, particularmente cuando los hombres tienen ideas y posiciones encontradas en cuanto a lo político y aun en lo teológico. Así que en este tiempo cuando algunos aprovechan la coyuntura para aumentar la separación entre dos pueblos vecinos, la iglesia debe hacer lo contrario, involucrarse en una acción de unidad, de respeto y de aceptación mutua.
Aquí es donde entra en juega la educación teológica que se basa en un una hermenéutica capaz de confrontar la realidad del mundo a través del consejo fiel de la Palabra, así como la revela el Espíritu Santo y como la debe practicar la comunidad de fe. Se necesita hombres y mujeres de valor que asuman el papel histórico de su misión, la cual debe ser pentecostal y en este caso, hispana, para que proponga una transformación verdadera de la realidad de dicha comunidad en este país.
2.5. El Espíritu Santo ha prometido un gran avivamiento en tiempo de crisis. Otro aspecto que no debe ignorarse es el empuje del Espíritu Santo hacia la evangelización, particularmente hacia el pueblo hispano. Es obvio que las iglesias en América Latina y las hispanas en norteamérica se encuentran en un período de avivamiento. El Espíritu Santo ha enviado y levantado congregaciones con un nuevo estilo de adoración y ministerio. La adoración a Dios con corazón latino ha crecido hasta impactar aun a las congregaciones de corte anglo. Por supuesto, esto último no debe crear un triunfalismo estéril dando la idea de que sólo los hispanos tienen la última revelación de Dios. Esto último sería un error muy grande, o talvez producto de la ingenuidad y la inexperiencia. Al contrario el llamado de Dios a su comunidad es para derribar muros, entre ellos ese “muro de la vergüenza.” La tarea también incluye la labor de derribar muros de opresión, de injusticia, de orgullo y de vanidad. Todos esos muros solamente podrá derribarlos el poder y la eficacia redentiva del amor de Cristo.
Una interpretación apropiada del tiempo actual reflejará que el pueblo latino en general es parte de un avivamiento espiritual que no tiene precedentes. Es obvio que junto al sufrimiento humano también el Espíritu Santo ha provisto la gracia suficiente para que el pueblo hispano tenga la oportunidad de conocer y servir al Señor Jesucristo. Esto es halagador y una muestra de que Dios está cumpliendo su propósito con este pueblo.
2.6. El rol profético de la iglesia. Por otro lado, la iglesia tendrá que expresarse. La omisión es un pecado que ha sido cómplice de muchas injusticias en el mundo. En su papel profético el pueblo de Dios debe hacerle frente a los agentes de separación y opresión. Está muy claro que a raíz de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, muchos agentes de discordia se han aprovechado para oprimir al extranjero y al débil. Eso también es pecado y hay que denunciarlo en el orden establecido por Dios. La justicia divina prevalece por encima del poderío humano. La iglesia está capacitada para realizar esa tarea. Si los cristianos callan ante la injusticia, se hacen cómplices de ese pecado; pero si deliberadamente se enfrentan a ese mal, la justicia y la gracia de Dios prevalecerán sobre los valores éticos y morales de este mundo.
La idea de construir el “muro de la vergüenza” ha servido para exponer el corazón y las intenciones de los que lo proponen. Sin embargo, dicha idea también representa una oportunidad para que el pueblo de Dios reflexione y responda según los principios del evangelio ante una idea tan injusta e inhumana como esa. En tiempos de crisis o en tiempos de necesidad, la iglesia tiene la oportunidad de responder según el orden divino. Estoy seguro que el pueblo de Dios tiene una mejor alternativa a la creación de ese muro vergonzoso.
A manera de conclusión
Desde la perspectiva de esta ponencia y a manera de conclusión, me gustaría destacar algunos elementos que considero necesarios, si es que el pueblo hispano está dispuesto seguir el consejo de la Palabra de Dios en el contexto actual.
1. Reflexión. La iglesia hispana necesita involucrarse en un proceso de reflexión que se de dentro del marco de la pentecostalidad de la iglesia. Una reflexión que refleje la interacción de tres elementos básicos: la Palabra, El Espíritu y la Comunidad de fe.
2. Definición de una hermenéutica que sea pentecostal e Hispana. La comunidad pentecostal debe definir e identificar una hermenéutica que le permita interpretar e implementar la voluntad de Dios en su propio universo.
3. Establecer un método de interpretación sólido. El método de interpretación pentecostal es eminentemente pneumático, entendiendo a éste como aquel proceso que integra la revelación de la Palabra de Dios por medio de la acción del Espíritu Santo y la aprobación de la congregación. El método pneumático en integral y se consuma cuando la experiencia del intérprete es confrontada con (1) la revelación del Espíritu Santo, (2) la verdad de la Palabra de Dios y (3) el testimonio de la comunidad de fe. Estos tres elementos conforman la legitimidad de la hermenéutica pentecostal. En el método pneumático se integran la actividad divina y la humana. Por ejemplo, toda profecía, revelación o exhortación para ser aceptada o confirmada debe pasar por este proceso de examen, el cual ineludiblemente legitimiza o invalida la proposición ofrecida. Así que cuando estos elementos, la Palabra, el Espíritu y la comunidad de fe se integran, no hay lugar para el error.
4. Hacia un modelo auténticamente pentecostal. Durante el concilio de Jerusalén, los creyentes se reunieron en la dirección del Espíritu Santo, para resolver un asunto teológico muy fundamental. El tema era—la salvación por medio de las obras de la ley o, la fe solamente. El capitulo 15 del libro de los Hechos, sirvió como modelo para que los pentecostales establecieran el método de interpretación que incluyera tres elementos básicos en la hermenéutica pneumática: (1) El Espíritu Santo, (2) la Palabra de Dios y (3) la Comunidad de Fe. Hechos 16 describe una verdadera reunión pentecostal, donde se registra que la decisión del concilio fue una respuesta corporal a la dirección del Espíritu Santo. Como resultado, Santiago pudo declarar con solvencia, “nos ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros” (v.28). Los creyentes de Jerusalén tenían certeza de la guianza y la autoridad del Espíritu Santo. Esto mismo es lo que determina la actividad central del Espíritu en la tarea hermenéutica y en toda la vida de la iglesia en general.
Además, durante esa reunión el concilio apeló a las Escrituras, la experiencia, la tradición y la razón. Santiago dijo con plena certidumbre que la Escritura concordaba con el argumento de Pedro y que todos los profetas, particularmente Amós, incluían a los gentiles en la familia de la iglesia, según el propósito eterno de Dios (vv. 14-18: cf. Amos 9:11-12). Por su parte, Pablo y Bernabé contaron su experiencia misionera en la predicación del evangelio entre los gentiles (v.12). Pedro le recordó al concilio sobre su llamado personal de predicarle a los gentiles, particularmente lo acontecido durante su visita a la casa de Cornelio y sus amigos (vv. 7-11). Pero también es bueno señalar acá, que Santiago igualmente apeló e hizo uso de la tradición cuando le pidió a los gentiles que observaran por lo menos aquellas cuatro prohibiciones basadas en la ley (vv. 20-21; cf. Lev. 17:8, 10-12, 13; 18:6-23). También Pedro agregó, que los gentiles deberían ser aceptados en el seno de la iglesia, debido la santificación por la fe y el derramamiento del Espíritu Santo que ellos habían experimentado (vv 8-11). De igual manera, Santiago volvió a argumentar con base en la ley y la tradición, que a los gentiles no se les requiriera la práctica de la circuncisión (vv. 13-21). Obviamente, fue bajo la dirección del Espíritu Santo como el concilio estuvo en común acuerdo y tuvo un final positivo para la iglesia.
4. Estimular el papel profético de la iglesia. En este caso, no se trata de aquella área de la profecía que estimula, exhorta o predice el futuro; no, se trata más bien de aquella acción que confronta la injusticia, la inmoralidad, la opresión y toda clase de mal; y que en su lugar promueve la preeminencia de la verdad, la justicia y el amor, en el poder del Espíritu Santo.
5. Entender el contexto donde opera la iglesia. Una hermenéutica sana capacita y habilita al creyente y la congregación para entender el temperamento de los tiempos y las condiciones del contexto en el que opera la iglesia. Esto último es vital en el cumplimiento del ministerio de todos los creyentes.
6. Proponer una teología del “evangelio completo.” Esto último podría parecer trillado dentro del léxico misionológico; sin embargo en muy importante en el contexto misional de la iglesia pentecostal. Las circunstancias actuales de los hispanos en los Estados Unidos presentan condiciones ideales para servir integralmente a las necesidades de los pobres, los débiles y todos los necesitados. Esto me hace recordar una expresión muy pentecostal en el libro de los Hechos de los apóstoles: “Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos [y] no había entre ellos ningún necesitado…”Miguel Alvarez
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